Capitulo XVIII

Merida recibió el teléfono móvil y su nueva credencial que le tendió su jefe, y se levantó de la silla como una autómata.

Se había entregado en cuerpo y alma, a un hombre que pertenecía a otra mujer; estaba comprometido, iba a casarse en unos meses y ella preocupándose por su falta de honestidad y él burlándose de ella.

Eran los pensamientos que atormentaba a Merida.

_ Merida por aquí_ una voz femenina la hizo volver a la realidad_ Soy Zoe Akakios, un gusto conocerte al fin, seremos vecinas de
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