Merida recibió el teléfono móvil y su nueva credencial que le tendió su jefe, y se levantó de la silla como una autómata.
Se había entregado en cuerpo y alma, a un hombre que pertenecía a otra mujer; estaba comprometido, iba a casarse en unos meses y ella preocupándose por su falta de honestidad y él burlándose de ella.
Eran los pensamientos que atormentaba a Merida.
_ Merida por aquí_ una voz femenina la hizo volver a la realidad_ Soy Zoe Akakios, un gusto conocerte al fin, seremos vecinas de