Al cabo de una hora después ya se sentía fresca, limpia, relajada y con más ánimo, se había lavado y secado el cabello, y se había hecho una trenza, llevaba puestos sus vaqueros de mezclillas favoritos, con un suéter de lana rojo que tenía estampado una margarita en la parte trasera, y se había aplicado un poco de maquillaje en el rostro para disimular sus ojeras, huellas del sueño lúcido que había vivido con Lee Joon.
Con una taza de café entre las manos y con el estomago lleno y saciado, ya s