Santo Dios_ dijo en voz alta.
Estaba allí como si nada, una catedral frente al cielo azul, y antes de que pudiera evitarlo, alzó una mano, intentando tocarla, como si quisiera rodearla con un puño, pero lo único que sintió fue la brisa de la mañana resbalando entre sus dedos.
_ No creo que puedas tocarla desde aquí_ dijo una voz a su espalda sobresaltandola, ella giró en redondo y se encontró con unos ojos azules en el cual se podía ver un brillo de diversión.
Apolo sostenía una taza de café en