Capítulo ochenta y seis. El eco de la tormenta.
— — — — Narra Amy Carlson — — — —
Permanecemos abrazados mucho tiempo después de que la conversación terminó, como si nuestros cuerpos supieran que este instante de paz podía ser el último en mucho tiempo.
Siento el calor de su piel, el latido poderoso de su corazón contra mi oído, su respiración serena a pesar de todo... y no quiero separarme nunca. Pero el mundo allá afuera no se detiene y nosotros no podemos vivir en esta burbuja de cristal par