Capítulo sesenta y dos. Un aviso del departamento legal.
— — — — Narra Amy Carlson — — — —
No duermo. No, realmente no duermo desde que ese día se desencadenó todo. La imagen del auto negro, la puerta abierta en la noche, la mirada helada de Arthur y la mía, con la pistola en la mano, aún se me quedan grabadas en la retina. Todo lo que hago ahora, cada movimiento, lo hago bajo esa sombra constante, sabiendo que el villano de nuestra historia, Arthur Aramendi, sigue jugando sus cartas, tejiend