Capítulo cuarenta y cuatro. El contraataque.
— — — — Narra Amy Carlson — — — —
Me despierto con un nudo en el estómago. El sol ya se ha colado por las rendijas de las cortinas, iluminando con suavidad la habitación. A mi lado, Brad duerme profundamente. Su respiración es lenta, serena, su rostro por fin sin tensión. Lo observo por un instante, acariciando suavemente la línea de su mandíbula con la yema de los dedos.
Mi esposo. Mi amor. Y al mismo tiempo, el blanco perfecto de un padre que no c