Tan nerviosa como una adolescente preparándose para su primera cita, Katherine se sumergió en un largo baño de burbujas y luego se lavó el pelo bajo la ducha. Se enjuagó y salió de la bañera.
"Esto es ridículo", dijo, burlándose de su imagen en el espejo empañado. Un volante formaba una diagonal ascendente sobre su pecho, dejando al descubierto un hombro liso. Mechones sueltos de cabello le enmarcaban el rostro, aunque el moño en la parte superior de su cabeza estaba bien sujeto.
Katherine se e