—Lo dejaré pasar —dijo Delia con una voz que dejaba claro que no quería hacerlo, y Katherine no pudo evitar sonreír—. Pero aún tengo esperanzas, cariño.
—Puedes tenerlas —dijo Katherine, porque eso haría sentir mejor a su madre—. Eh... también quería decirte que traeré a Tim mañana por la noche. La inauguración oficial de Crimson Bay es mañana. Espero que no te importe.
—Oh, está bien... —dijo Delia—. Siempre me alegra pasar tiempo con mi nieto.
—Gracias, mamá —dijo Katherine.
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