Esa tarde paso volando se puede decir, ya que comimos, hablamos y conocimos a bastante gente, aunque estuviéramos Aaron y yo separados de vez en cuando, pero casi siempre congeniamos cuando nuestras miradas se cruzaban, igual que el cuando se acercaba a donde yo me encontraba,y me rodeaba la cintura con sus fuertes brazos y me besaba en el cuello o en mi mejilla, y así sabíamos que estábamos interpretando nuestro papel a la perfección ante las demás miradas que se cernía a nosotros. acercándose