Los nervios se apoderaban de mi cada vez más.
¿Qué podía decirle a Blanche?
“Lo lamento, nana, pero estoy loca por mi profesor”
Bueno, no era un mal argumento y era la verdad.
Hice que Gabriel me dejara en la entrada de la villa y caminé el resto del sendero reflexionando sobre lo que diría y lo que pasaría.
La charla con Gabriel me había dejado esperanzada, pero también nerviosa, el cuaderno estaba resguardado en mi bolso el cual aferraba con fuerza.
Las luces de la casa estaban encendidas y p