Chillo cuando me empuja contra la puerta, sus labios atacando los míos una y otra vez, con la mano alrededor de mi cuello como si me poseyera.
—¿Crees que puedes dominarme para salir de esto? —gruñe en una breve separación de nuestros labios—. Pensaba que eras más lista, Muñeca.
Vuelve a estrellar su boca contra la mía, haciendo que gima por la intensidad del beso y por sus palabras.
Claramente, así es como él maneja sus emociones.
Que casi me secuestren, que casi me pierda, significa que neces