Para cuando llega el jueves, han pasado varios días más en los que David ni siquiera me ha tocado. Parece que se ha convertido en la nueva dinámica: me acerco, hago algo y entonces él necesita unos días para enfriarse y alejarse de mí. El hecho de que todavía no hayamos dormido en la misma habitación también es raro. Casi tan raro como que, después de todos estos meses, todavía no hayamos follado. A pesar de que es lo único que deseo.
Eso hace que trabajar en la oficina sea complicado. Vivir ju