Los siguientes minutos se convierten en un borrón caótico. Los sonidos escapan de mis labios y llenan la habitación vacía mientras nos besamos, nuestros cuerpos arqueándose y rozándose con impaciencia mientras él me presiona contra el colchón.
Su mano baja por mi muslo, sus dedos se cierran alrededor de él con posesividad y me sube la pierna hasta su cadera. Imito su gesto con la otra pierna y me pierdo en el sabor de su lengua mientras sus manos siguen subiendo, agarrando el bajo de mi camiset