Nuestra llegada a Japón fue más tranquila de lo esperado, viajamos en el avión privado de Nicolasa, ella con doce de sus hombres, Mía, Venchi y yo, ya en Japón nos esperaban cuatro de mis mejores amigos del ejército, Luis, Will, Josua y Klaus. Ellos se habían adelantado un día antes, para hacer el seguimiento a la familia Shionchy, además fueron los encargados de conseguir las armas, los equipos de seguridad, protección y comunicaciones para todo el grupo. La idea era dividirnos en tres grupos,