–Me gusta tu estilo, Valeria, siempre supe que detrás de esa apariencia de empleada eficiente se escondía una mujer con el instinto criminal necesario para poner de rodillas al hombre más frío de la industria –dice Bruno antes de soltar una última risa ahogada que se mezcla con el sonido del agua. – Haz tu trabajo, mantén al monstruo complacido y nos vemos en el final del juego; no te tardes, que el tiempo corre y el pasado de Adrián ya está haciendo las maletas para venir a visitarlo.
Valeria