El sol comienza a filtrarse lentamente por las cortinas del salón principal cuando la mañana despierta sobre la ciudad. Valeria desciende las escaleras mecánicamente, portando una maleta de viaje y con el rostro profundamente cansado por la noche en blanco, pero con la mirada encendida en una rabia viva, orgullosa y desafiante. Adrián la aguarda de pie al pie de la gran escalinata de mármol, vistiendo un traje oscuro impecable y sosteniendo una postura erguida, fría e inexpresiva que oculta mag