Mientras la luz de la tarde cae sobre el centro de la metrópoli, Valeria permanece sentada frente a su escritorio en el modesto despacho jurídico, manteniendo la mirada fija en una pila de documentos legales que apenas logra procesar debido al agotamiento acumulado. De pronto, el silencio abrumador del establecimiento es interrumpido bruscamente cuando el televisor colgado en la pared del fondo emite una señal de alerta con letras rojas parpadeantes que anuncian un comunicado urgente.
–Interr