Capítulo 49; Necesidad de distracción.
Dos días habían transcurrido desde su regreso de Santorini, dos días en los que se sentía cada vez más miserable, había llamado a Sebàstian una vez, pero al notar que él no respondía, se obligó a desistir, no valía la pena intentar llamarlo, era obvio que él no respondería y se obligaba a sí misma a no someterse a ese daño.
Aquél día ocurrió lo que no esperaba, su celular timbró... era John.
Hubiese esperado que él no deseara hablar más con ella y de ser así, no podría haberlo culpado jamás.