Capítulo 29; Le tengo odio al amor.
Una enorme sonrisa lobuna se dibujó en los perfectos labios de aquel hombre, revelando el morboso placer que le producía aquella noticia. Sebàstian hubiese querido sentirse mal por ese tal John, pero ciertamente le alegraba su golpe de suerte.
—¿Qué significa exactamente eso, Gilliam?, ¿Darse un tiempo es igual a terminar, para ti?, ¿Quiere decir que eres ahora una mujer soltera y sin compromisos?— le sonrió de manera misteriosa.
—No sonrías de ese modo, es evidente que lo estás disfrutando—l