Capitulo 28; Preocupación y confesión.
En cuánto todos se retiraron de la habitación, Hugh se acercó a la cuna, dónde depositó a su pequeña hija, quién dormía plácidamente.
—Te amo, Hugh Scott, pero hoy quise acabar contigo, ¿Desde cuándo eres imprudente?, ¿Cómo se te ocurre preguntar por John?
—¿Por qué no podría hacerlo?— él caminó hasta sentarse al borde de la cama, tomó las manos de su esposa y depositó un beso en cada una de ellas— se supone que es el novio de Gil, ¿Que hice mal?
—Ustedes los hombres parecen no notar nada nunca