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Emma se reunió con Catherine en una cafetería cerca de la oficina de la fundación.
Catherine parecía nerviosa. Seguía removiendo su café sin beberlo, y sus ojos recorrían el local como si tuviera miedo de que alguien la viera.
—Gracias por reunirte conmigo —dijo finalmente Catherine.
—Por supuesto —respondió Emma—. ¿Qué sucede?
Catherine respiró profundamente.
—Después de que Richard murió, revisé sus pertenencias —dijo—. Había una caja de seguridad que