Emma ya había escrito dos libros muy diferentes entre sí.
El primero trataba sobre la complicidad y la responsabilidad personal. El segundo se centraba en la reconstrucción después del colapso de la fundación.
Este tercero era distinto.
Trataba sobre el trabajo real. El trabajo cotidiano, agotador y muchas veces invisible de ayudar a otras personas.
Lo tituló “El Trabajo: Lo Que Realmente Significa Servir.”
Comenzó entrevistando a mujeres de la fundación.
No a víctimas que buscaran compasión, s