Emma abrió el sobre lentamente.
La letra de Richard era pulcra. Precisa. La escritura de alguien que había pasado años controlándolo todo, incluso la forma en que se presentaba sobre el papel.
Querida Emma:
No sé si alguna vez leerás esto. No sé si te importará. Pero necesito intentarlo.
Soy tu padre biológico. Ahora lo sabes. Lo que quizá no sabes es que yo sabía de tu existencia desde antes de que te casaras con Damien. Hice que te investigaran. Aprendí todo sobre ti. Tus luchas. Tu fortaleza