Emma inauguró su galería con un evento pequeño, pero significativo.
Las pinturas en las paredes eran suyas; esta vez eran obras auténticas, no encargos para personas a las que no les importaban. Eran piezas oscuras. Honestas. Obras que mostraban el costo de todo lo que había vivido.
Estaba de pie en un rincón, observando cómo la gente recorría el espacio, intentando no pensar en Damien.
Seis meses.
Habían pasado seis meses desde que dejó la mansión.
Seis meses de reconstrucción. De terapia. De