Arwen Simones:
Olivia y yo bebimos y bailamos alegremente al son de la buena música que sonaba en el local, como estábamos en un privado no tuvimos ninguna interrupción incómoda y acabamos con dos botellas de vino.
Yo siempre he sido la voz de la razón entre las dos, así que fui quien determinó que ya era hora de retirarse antes de que el entusiasmo de mi querida amiga la hiciera pedir una tercera botella. Olivia pagó la cuenta y yo le ofrecí llevarla hasta su casa, sin embargo, ella me dijo q