Arwen Simones
El regreso a casa con las gemelas, fue muy caótico porque sus geniales tíos llegaron con sacos de dormir y la firme decisión de quedarse en la habitación de mis niñas, porque, según ellos, nadie las podría cuidar mejor.
Les expliqué que debía amamantarlas cada dos o tres horas y Everett muy tranquilo respondió:
–Llegado el momento te llamaremos, duerme tranquila.
–Trajimos música suave, eso hará que se relajen mucho –agregó Colton.
Los adoro, de verdad