56. HE VENIDO POR TÍ
Estoy tirado en el suelo. La piedra está fría bajo mi espalda, pero es compensado con la tivieza de la sangre que brota a borbotones de mi cuello. El desgarro que me dejó Zayden es profundo... demasiado. Debería estar muerto.
Y sin embargo, respiro.
Parpadeo mientras mi visión se nubla y veo cómo Zayden se aleja de mí. No corre, no está tampoco en condiciones de hacerlo, pero avanza en medio de su cojera. Ella es lo único que él tiene en mente: Lyra.
Su cuerpo está a pocos metros, desmayada, in