Narrador
Katherine llevaba días desaliñada, pero había llegado a un acuerdo con Douglas, haciéndole creer que estaba de su lado. Aunque odiaba fingir interés, lo soportaba porque Douglas era fácil de manipular. Él, con su ego inflado, pensaba que era importante cuando alguien le prestaba atención.
—Gracias por organizar la habitación así, me siento más cómoda —dijo Katherine con una sonrisa forzada mientras acomodaba las sábanas de la cama—. Me gustaría que me trajeras algo de ropa limpia.
—¿Ro