Jennifer Mackenzie
Miré sus caritas y no podía creer lo hermosos que eran mis sobrinos. Sus expresiones, sus sonrisas, toda esa felicidad que me llenaba con solo verlos. En ausencia de Katherine, yo había podido experimentar la maternidad con ellos y, aunque ya no puedo tener hijos, afortunadamente para mí, esa maldita chica no va a volver. Yo... yo seré su madre.
—Ven, mi dulzura, déjame darte un beso —tomé a Ava, mi favorita, y llené sus mejillas de besos mientras David dormía plácidamente. M