Katherine Olson
Los latidos de mi corazón golpeaban con fuerza en mi pecho. La inesperada visita de Valentino me tomó por sorpresa, pero no pude evitar complacerme al ver su expresión de perro herido. Aunque llamarlo "perro" es casi un cumplido; los perros son más fieles y leales comparados con esa bestia.
Me acomodé en mi gran sillón, apoyé la cabeza y sonreí con amargura al recordar su cara cuando golpeé su cabeza. Durante mucho tiempo, había querido defenderme de sus ataques, pero el pánico