Jennifer Mackenzie
¿A dónde diablos se había ido ese idiota de Valentino? Tuve que parar a comer algo antes de entrar en la empresa; mi condición no me permitía ayunar por mucho tiempo, ya que las molestias empezaban de inmediato. Estar embarazada no era tan maravilloso como la gente lo pintaba. Me sentía gorda, pesada y responsable de alguien a quien ni siquiera conocía... Tenía que hacerme los controles prenatales, pero ya habría tiempo para eso.
Recorrí toda la empresa buscando a Valentino,