Mundo ficciónIniciar sesiónMonica los guió hacia una especie de cabaña / hangar en la que habpian cerca de quince guardias esperando con enormes rifles de caza, lo que hizo que Alexandra se estremeciera ligeramente, a demás del frío por supuesto, aunque estaba abrigada, sentía su nariz completamente congelada en el viaje de cinco minutos del avión a la cabaña.
La mujer señaló una mesa, dispuesta con un par de tazas de chocolate caliente y bizco







