Maya.
Esta mañana desperté con la sensación vívida del sueño que acababa de tener. En él, me vi en un mundo diferente, lleno de bosques y criaturas que eran una mezcla de humano y animal.
Era extraño; jamás había tenido ese tipo de sueño, ni siquiera aquella vez cuando Igor visitó el reformatorio. Recuerdo que me preguntó, cuando tenía doce años, si yo creía en hombres lobo y vampiros. No supe qué decir; nunca había conocido algo tan enigmático o desconocido. Igor me había dicho que era un secr