13. Bajo arresto
Me tienen en la estación de policía metida en un cuarto con una mesa metálica en el centro en la cual yo estoy acostada, ya habían pasado quizás unos 20 minutos que vinieron y me dejaron aquí y no ha regresado nadie.
Como si hubiera hecho una invocación, la puerta se abre con un fuerte estruendo que me hace acomodarme recta en la silla, entra un oficial joven, de cabello claro y rojos color miel, lleva una camisa blanca de mangas cortas muy ajustada, arroja una carpeta frente a mí y con ambas m