124. Libre de culpa y pecado
Marisa tiene los ojos muy abiertos observando los cadáveres que están a escasos centímetros de ella, creando caminos de sangre que curiosamente se dirigen a su dirección, parece perturbada, su cuerpo tiembla ligeramente cuando sus ojos color miel llenos de miedo se encuentran con los míos no me trasmite absolutamente nada.
No la reconozco, para mí es una completa desconocida, esa ropa provocativa que no deja nada a la imaginación, su rostro cargado de maquillaje, tiene el rímel corrido que cr