Milán guardó silencio, como quien esconde el secreto de una muerte segura, respondiendo tibiamente ante la inesperada aparición de Rous. —¡Nada! Todo bien, solo estaba intentando descifrar lo que aparentemente logre sentir en esta ocasión que fue muy distinta lo que sucedió con tu yo del futuro en: ¡Mi futuro! —enfatizó con sentencia inmediata.
Ella se alejó y vio solamente a Milán de su pasado alejarse para volver a la habitación donde su reflejo lo estaba esperando. Milán del futuro se quedó