Mundo de ficçãoIniciar sessãoRubén la vio. Allí, de pie frente a uno de los cuadros más grandes, y esta vez no corrió hacia ella. La vez pasada lo había hecho sólo para quedar como un tonto viéndola irse del brazo de otro. Al parecer, el universo estaba pujando por hacer que se la encontrara allí, por casualidad, más veces de lo normal.
Otra vez, ¡estaba tan hermosa! Llevaba un sencillo vestido color rojo vino y zapatos de tac&oacut







