— ¡Me alegra que te encuentres bien Rosario! — Exclamo Júpiter al momento que observo a Rosario en el estacionamiento de la empresa para posteriormente dirigirse hacia su oficina por la parte trasera de la empresa.
En ese momento no sospecho Júpiter al respecto, sin embargo siempre existía esa acción de averiguar el motivo de los movimientos de Rosario, aunque para ese momento se comenzaba a acercar lo que Samael catalogo como “El golpe” por lo que Júpiter tendría que exponer aún más su interés