Júpiter se marchó aparentemente sin un solo resentimiento por abandonar a Rosario a su suerte dentro de la piscina con las esposas en sus muñecas hacia atrás, lo que complicaba aún más la situación de Rosario sin nadie que la apoyara podría ahogarse al intentar sobrevivir a esa situación.
La servidumbre observo a Júpiter marcharse de la residencia por la puerta principal y tras abordar uno de los autos del garaje sin preocupación alguna, sabiendo que esos autos podrían localizarlos, se llevó el