Paola quedó anonadada con la persona que se encontraba frente a ella, por lo que de inmediato mencionó. —¡Por favor no me haga daño! Le diré lo que necesita saber.
Abaddon cubrió el rostro del patriarca y desató a Paola para escuchar y escribir los datos que necesitaban obtener del bar, aunque, ¿aún contaban con el tiempo necesario? Abaddon no pretendía permanecer más tiempo de lo necesario en el lugar junto al patriarca.
Después de media hora, la interrogación había acabado y solo se esperaba