Capítulo 26. El último día y fuego. *Marco*.
No podía imaginar como sería separarme de ella, aunque lo nuestro hubiese sido inestable saber que continuaba en Italia me había dado una especie de alivio durante aquellos meses.
Elisabeth me hizo un gesto con la mano para que entrase con ella al mar, yo me había quedado observandola en la arena fina que estaba templada, el día era caluroso pero no demasiado, ella estaba bronceada, preciosa y su pelo negro se había mojado por completo por las olas. El mar no estaba en calma, estaba algo revuel