Capítulo 25. Amor verdadero y el plan. *Marco*.
Cociné una pasta rápida, yo nunca fui un buen cocinero pero, en cambio, por Elisabeth era capaz de convertirme y mejorar en cualquier aspecto. Ella pareció disfrutar con el sabor del tomate picante, lo había llenado bastante de especias, los spaguetti estaban en el punto exacto de coccion, no demasiado duros, ni demasiado blandos, simplemente con la textura exacta, como sabíamos hacerlo solo los italianos del sur de Italia.
_¿Te gustan?_ pregunté ya sabiendo la respuesta.
_¿Tú qué crees?_ dijo