Los primeros días después de separarme de él, creí que moriría, sentía a mi corazón apagarse lenamente como si no pudiese soportar el gran dolor de su ausencia. Revivía de manera rumiante los recuerdos de el abranzándome, basándome, el sonido de su risa, la forma de mirarme repleta de amor y deseo y pensé realmente que no sobreviviría a aquello.
_Debes salir de la casa, ¿Por qué no vamos esta tarde a Sorrento, a tu apartamento, junto al mar?
Luciana había hecho un gran trabajo, había preparado