Raúl entra y cuando me ve se tensa de inmediato. Mira a aquel hombre y le entrega los documentos.
—Aquí tiene, ahora que están completos. Necesito que la suelten y la dejen ir, así quedamos todos al tanto. —Raúl le habla con tanta determinación, aquel sujeto solo se ríe.
—Ustedes dos no me vienen a decir que hacer, yo soy el que toma las decisiones y si decido no dejarlos salir pues eso haré. ¿Está claro? —mira fijamente a Raúl, mientras a mi fiel amigo le temblaban las manos de la impotencia