Epílogo
Me miro en el espejo, la curva que se forma en mi abdomen me hace sonreír. Siento como una pequeña mano me jala el vestido.
—¿Qué sucede Martín? ¿Por qué traes tu ropa tan sucia? —Él solo se ríe y no hace nada más.
—Sabes que le dije que no se lanzará al lodo —dice mi Martín acercandose a la puerta—. Mi amor, estás de nuevo mirándote al espejo, por que no te dejas el primer vestido. Con ese vestido te ves espectacular.
—Tu siempre tan halagador, pero yo sé que lo dices para que no