Mundo ficciónIniciar sesiónLa señora no se había dado cuenta que había más personas en su casa, olvidando los modales al ver a su esposo. Al girarse, el rubor le cubrió el rostro, contrastando con sus ojos dorados - Oh - se cubrió la boca, asombrada - ¿están heridos? - se paralizó por un momento al reconocer a los individuos.
-Permítame revisarlos - Javier se adelantó.







