Laila mantuvo la mirada al frente y los hombros rectos. No podía sentir más que asco por los padres de Michelle. Eran como tantas otras personas que había conocido en el círculo en el que se movía. No les había pasado desapercibido la manera en la que habían observado todo a su alrededor y la fría expresión en sus ojos cuando se enfocaron a su hijo. Era difícil creer que su novio estaba emparentado con alguien como ellos.
Desde el momento en el que habían llegado, caminando como si fueran dueño