El oficial Fernández tenía su pie en el acelerador pasando cualquier señal de alto mientras la ocasión lo ameritaba, siempre teniendo la precaución de cerciorarse de que no viniera ningún otro vehículo en dirección contraria, mientras su mente procesaba lo que Malakai le había dicho.
—¿Qué demonios eres? —preguntó con voz temblorosa el oficial y Malakai se dio por enterado de que no había podido controlar su lobo.
—Soy un hombre lobo. — reconoció midiendo la valentía del oficial, mismo que temb