Alfonso entró al ascensor con la fatalidad de quien hubiera matado a alguien. Él sólo había querido darle una pequeña lección, nada más, sólo la había enviado a limpiar y buscar algunos documentos. Documentos que ni siquiera necesitaba, los que estaban allí tenían más de diez años de antigüedad.
Ojalá y no la hubiera picado una araña venenosa o mordido una rata rabiosa y sólo siguiera ocupada porque todavía limpiaba.
El ascensor se detuvo y él corrió por el pasillo, que se le hizo el triple d