Úrsula no tenía palabras, ni el portazo en plena cara la había dejado tanto en shock como lo dicho por Kamus y sus intenciones.
Volvió a mirar el papel entre sus dedos temblorosos. Lo tiró sobre el sillón, como si fuera una amenaza de muerte.
—¿Nos iremos de vacaciones?... ¿Separados?
—Claro que no, ¿qué sentido tendría eso?
Tomar distancia emocional ahora que todo estaba revuelto, era lo que necesitaban, ese sería el sentido.
—Ya tengo pensado un lugar que te encantará, pero podemos cambiarlo